La pistola del Mal’Pal’
Escribir la columna “Malas Palabras” me avienta un camión de satisfacciones intelectuales y artísticas, de fondo y forma; a la vez muchos desencuentros con amigos, ex amigos, canallas, brutos, dentistas, rumberos. Si decir lo que uno piensa, en este país, es bravo extremo, o te dibuja como un “enemigo de todos”, escribirlo y publicarlo es como si pavimentaras la sábana del vecino en madrugada.
Mi pistola de 1,500 caracteres, con peso neto de plomo, forma y fiereza de verbo, es mi job, mi chamba, mi salsa y no hay tiempo para délicatesse boys. A ellos, a mis ofendidas (también en masculino), moscas cual recién nacidos, les deseo toda la alegría que traspasa los nosocomios olvidados.
Para no arañarse con esta columna, se necesita magnesol, antes de acostarse, un sobrecito y será feliz: No lo tomen tan personal, algodoncitos. Ya, figúrense: están aplastados por mi teclado contra una carretilla de fierro, catre, botella, nada más, que si odian mi conchudez y desparpajo, mi tuit envenenado y exacto, comprendan, es mi estilo, mi laif; siempre cambian las cosas para un sentido único y democrático: Chichalandia, el manifiesto columnero más señorial rioba, que asestó el golpe Viva la Solier, mezquino.
Baits, friends, vendrán otros.
Y si alguna vez me dijeron “terrorista del teclado” (un patita de la ricaviki), “el pitbull del periodismo” (un patita de San Marcos), el trae de los truers de la lirik stail (un patita de Lince, aún amigo XD), y si ahora muchos ya están distantes, pues es mejor para ellos: mi escritura rata blanca es pendex, bro, salpica.
De un verbo puedo hacer que se te quiebre la tubería.
De un adjetivo aeróbico, suspendido entre el ser y no ser de la tecla Enter (el gatillo), vuelo sabroso.
Total, después de mi columna de ayer, el que se pica pierde.
Si soy el malo de la película, está muy bien, por algo esta columna se llama “Malas Palabras”, con este capítulo llamado: escribir lo que pienso.
Eso sí, guarda, manes, me aso y fueron: la crucifixión aún existe en este mundo.
La pistola del Mal’Pal’













Escribir tus pastruladas te produce ¿satisfacciones intelectuales? … ta que… qué triste tu vida. Y qué pocos referentes como para vanagloriarse de sus pastruladas, Mr. Pastrulo.
P.B.C. Fok yu!
Lo dije en su momento. Ni se te ocurra pensar, mucho menos publicarlo porque te acusan de todo y todos.